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Un criterio de verdad es aquella característica o pro­cedimiento por el cual podemos distinguir la verdad de la falsedad y estar seguros del valor de un enunciado. Lo anterior resulta importante porque entre más conscientes y claros, tengamos los criterios a par­tir de los cuales nos manejamos ante la argumentación de una propuesta, contaremos con herramientas más sólidas para la construcción, no sólo del conocimiento, sino de las pautas básicas para establecernos como una referencia ante determinado tema.

En este sentido, el criterio implica el requisito o requi­sitos que podemos utilizar para la valoración de algo; por ejemplo, podemos utilizar como criterio para la corrección de un examen que todos aquellos estudiantes que lleguen al ocho aprueban, y el resto no. Cuando utilizamos un criterio las cosas que valoramos con él quedan divididas al menos en dos grupos: las que lo cumplen y las que no lo cumplen. Cabría considerar que también es posible utilizar un criterio para valorar la perfección de nuestros conocimientos en relación a su pretensión de verdad, en el sentido de la verdad que de ellos podemos esperar.

Existe varios supuestos en una investigación de pensamiento crítico, como por ejemplo: la Correspondencia entre el pensamiento y la realidad. Lo que pensamos será verdadero si al comprobarlo coincide con la realidad empírica. Y como el pensamiento se expresa en el lenguaje, el criterio consiste en es­tablecer la adecuación o correspondencia entre lo que se dice y lo que es. La comprobación experimental es una forma de buscar esta adecuación. Autoridad. Una afirmación se acepta como verdadera por proceder de alguien a quien se concede crédito por su conocimiento de la materia. La Coherencia lógica es un criterio lógico-matemático, que consiste en comprobar que no existe contradic­ción entre los enunciados que pertenecen a un mismo sistema y que éstos se derivan necesariamente de los axiomas o principios establecidos.

“Evidencia” Es el criterio fundamental. Es evidente lo que se nos presenta como indiscutible, como intuitiva­mente verdadero, aunque a menudo sea necesario mostrarlo mediante razonamientos. Según las fuentes del conocimiento, si atendemos a su origen, podemos encontrar dos tipos de evidencia racional. Atendiendo a la razón se han considerado evidentes los primeros principios como el de identidad (A es A) o el de no contradic­ción (no es posible al mismo tiempo A y no A), y atendiendo a la sensibilidad son evidentes los datos de los sentidos, por lo que hablaremos de evidencia racional o evidencia sensible.

“Intersubjetividad”. Para que algo sea admitido como verdadero ha de ser aceptable para cualquier sujeto racional. Este criterio se basa en la idea de que el conocimiento es compartible por todos, no exclusivo de una persona en particular. Aunque es cierto que un solo investigador puede defender la evidencia de una hipótesis científica, si ésta no es aceptable públicamente por la comunidad no podrá ser admitida como verdadera. La verdad no es algo privado, sino que requiere el consenso de la comunidad. La verdad exige consenso en el sentido de que no es algo misterioso que esté reservado a unos pocos o que sólo unos pocos puedan alcan­zar. La verdad, para serlo, ha de poder ser comunicada y comprendida por todos.’

 Las consecuencias de una de estas investigaciones se ve afectada en varios aspectos, Los efectos de estas interacciones definen al ser en las que se produce, crea su forma de pensar, y su modo de percibir su realidad, aunque las consecuen­cias de las interacciones casi siempre siguen un patrón estable, (en el sentido de que la familia suele afectar más que un transeúnte cualquiera), en ocasiones los niveles de interacción no representan el por qué cierto individuo es afectado más por personas alejadas a él. De acuerdo a esto, hemos de considerar que una par­te fundamental del trabajo del pensador crítico es con­siderar el nivel de repercusión que puede llegar a tener en la comunidad, pues crear ideas comienza a ser un modo de crear una interpretación sobre el mundo.

Las personas tienen cierto nivel de repercusión en los demás, estos distintos niveles, se podrían clasifi­car dependiendo del tipo de relación que tienen las personas, familiares, amigos, entorno educacional, sociedad, conocidos, o incluso personas que se en­cuentran de manera casual, (personas en la calle, vendedores en la tienda, etc.), todas sin excepción dejan impresiones en nuestra persona, forman parte de nuestras percepciones (sobre nosotros mismos y del entorno en que nos encontramos). La adopción del entorno cercano (familia) implica el despliegue de hábitos, costumbres, que afectan nuestra personali­dad, estas se basa en los hechos (experiencias) que compartimos con ellos.



Por lo anterior, es posible decir que la sociedad crea la realidad cotidiana, un sentimiento nacionalista o de identidad cultural, entre otros efectos, que se ven reflejados en rasgos de la personalidad y en nuestra psique. Algunos de los efectos que tiene la formación de cono-cimiento en los individuos y por ende del pensamiento crítico, van desde la modificación de la percepción sobre el entorno, sobre las relaciones sociales, hasta la modificación de los distintos niveles de interacción entre personas o grupos sociales.